Paisaje de ruina y sal

 

Hola, divinuras mías! 

 

¿Alguna vez habéis estado en un pueblo fantasma?

 

En mi imaginario, siempre fueron pueblos del tipo Western, con ruedas de heno deslizándose sobre el suelo. Hasta ahora. Bueno, más bien, hasta hace un par de meses cuando estando en Argentina conocimos Villa Epecuén.

 

Villa Epecuén no solo es un pueblo fantasma. Villa Epecuén es la miniatura de una ciudad balneario en ruinas de sal. Un pueblo que ha permanecido bajo el agua casi 30 años por culpa de la ambición humana. 

 

Una historia triste que ha dejado un paisaje extraño y demasiado bonito. Y un único vecino que se ha negado a abandonarlo para siempre y hoy es el único habitante de Villa Epecuén.

 

Un pueblo en el que el turismo fue grandioso y que, a día de hoy, comienza a atraer turistas, una vez más.


Villa Epecuén es el nombre del que era un pueblo turístico en auge, allá por la década del 70 y hasta el  85, el año de la tragedia. Solo tenía mil quinientos habitantes todo el año pero 25 mil turistas llegaban allí cada verano.

 

El pueblo era una mina de sal y nunca mejor dicho. Su laguna, la Laguna Epecuén poseía un nivel tan alto de salinidad que era casi como el Mar Muerto por lo que todos querían ir tras sus aguas termales. Y esto, enriquecía al pueblo (sin límites) verano tras verano.

 

El problema es que aunque la naturaleza pueda ser caprichosa, normalmente siempre tiene una razón de ser y aquí, la ambición humana lo destruyó absolutamente todo...

 


 

La primera vez que conocí de la existencia de Villa Epecuén fue gracias a mi amiga Giuli que una tarde, chateando sobre los planes del viaje, me dijo que había encontrado el sitio ideal para mi cámara de fotos. Y vaya si lo había encontrado... Me enseñó un vídeo de Red Bull en el que un ciclista hacía maravillas sobre las ruinas blancas de sal. Y sí, definitivamente era un sitio ideal para mi cámara.

 

Yo soy de esas personas que poseen una alta capacidad de sorpresa. Así que un sitio de estas características me tuvo con la boca abierta como si fuera una criatura descubriendo mundo, todo el rato.

 

No hacía más que llenar mi cabeza con dos constantes ideas: "pobre gente, qué triste!" y "madre mía, qué hermoso es!". Sinceramente, sentí mucho dolor por la gente del pueblo. A mis ojos era tan horroroso como un tzunami o un terremoto, aunque no.

 

Aquí no hubo ni muertos, ni heridos porque el agua avanzó muy pero muy lentamente y con aviso. 

 



 

Al principio, no era capaz de explicarme cómo. Los desastres naturales no avisan, te cogen desprevenido y arrasan con todo. Pero claro, luego en el pequeño museo que han montado muy cerca de las ruinas, lo entendí. Este no era un desastre natural, sino humano. La ambición del pueblo fue la que la llevó a la ruina.

 

Una laguna no tiene entradas ni salidas de agua. Las lluvias eran las que llenaban la Laguna Epecuén y la convertían en la maravilla termal que era. El problema de las lagunas es que, cada cierto tiempo, deben cambiar el agua igual que las piscinas y el encargado de ello es el clima. Cada más o menos 10 años, la laguna se desagotaba sola por filtración o por evaporación o por las dos. Y vuelta a empezar...

 

Pero claro, esto puso nervioso a un pueblo que cada verano llenaba las arcas de su banco de tal forma que un camión de caudales hacía tres viajes semanales a la ciudad. Imaginaros! Así que buscaron la manera de darle agua a la laguna. Concadenaron ríos y arroyos para que volviera a llenarse pero nadie pensó en lo importante... ¿Qué pasaría cuando las lluvias hicieran su parte y el agua no tuviera a dónde ir?

 


 

Para ser muy sincera, al salir del museo, solo podía pensar en dos cosas: "qué tontos somos los humanos, qué triste!" y "qué habrá sido de toda esa gente?".

 

El lugar es maravillosamente bello sobre todo porque no es como cualquier otro lugar. Podría perfectamente ser el escenario perfecto para una peli de Tarantino o una de terror. De hecho, desde que el agua ha comenzado a bajar, hace ya unos años, ha sido escenario de videoclips, cortos y del vídeo de Red Bull que os comentaba.

 

Y yo estoy barajando la posibilidad de hacer un cuadro de los grandes con muchas de las fotos. Al final, es un lugar tan extraño que es casi como haber ido a la luna ^.^

 

Os dejo el vídeo del ciclista, en el que además sale el único habitante del pueblo y, os veo como siempre en los comentarios, así me comentáis qué os parece y si habéis conocido ya algún sitio extraño de este tipo (ideal para ir con mi cámara!).

 

Gracias por estar ahí!

Besazo de sal,

Sami

 

Cada vez que llega un nuevo comentario a mi bandeja, se me pone "tiernita" el alma, así que ¡GRACIAS POR COMENTAR!

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Comentarios: 8
  • #1

    Yolanda Ramirez San Román (lunes, 09 enero 2017 14:31)

    Recuerda un poco a Chernobil, como tras algo provocado por el hombre, la naturaleza se abre paso. Es escalofriamente bello ver como queda todo tal cual lo dejaron aquellos que abandonaron todo a la carrera,invadido por la vegetación.
    Preciosa entrada.

  • #2

    Lorena (lunes, 09 enero 2017 16:13)

    Vaya, que sitio mas interesante Sami, he pensado como tu, que tontos somos los seres humanos! Buah!!! No me voy a liar que no quiero hacerlo deprimente. Gracias por este descubrimiento!

  • #3

    Pilar E (lunes, 09 enero 2017 19:38)

    Que hermoso lugar Sami. Debió ser un sitio espectacular. Pero como siempre, la codicia humana..... Gracias por descubrirnos Epecuén. Punets ��

  • #4

    Noemí (viernes, 13 enero 2017 01:13)

    El otro día vi la foto en IG y me llamo mucho la atención solo que no me había dado el tiempo para ver el post, y me preguntaba, que habrá pasado en ese lugar, leyendo me sigo preguntando ¿Pero que pasó? como negando que el ser humano sea quien acabo con el lugar, sin duda yo moriría tomando fotos ahí, esta impresionante el lugar visto en el video <3 Besitos Sami!

  • #5

    Sami Garra (lunes, 16 enero 2017 12:52)

    Tú lo has dicho, Yolanda! Es "escalofríantemente bello", sin lugar a dudas... Muchísimas gracias por la visita! Un besazo enorme ^.^

  • #6

    Sami Garra (lunes, 16 enero 2017 12:56)

    Ay, Lorena! Sabes en que pienso a veces al ver estas fotos... en los que no estaban de acuerdo. Porque cuando decidieron cambiar el cauce de los ríos y los arroyos el pueblo se dividió en dos: los que estaban a favor y los que estaban en contra. Como con todo, siempre. Siempre hay alguien que sale perdiendo, cuando no todos, claro...

  • #7

    Sami Garra (lunes, 16 enero 2017 12:57)

    Ay, Pilar... me cuesta decidir si fue espectacular o lo es ahora... Un besazo gigante y gracias por la visita!

  • #8

    Sami Garra (lunes, 16 enero 2017 13:00)

    Te entiendo, Noemí! Perfectamente... Lo del vídeo es una pasada. Además, se grabó ya hace dos o tres años, cuando el agua bajó por completo y aún había más sal y menos naturaleza. Ahora la naturaleza empieza a dejar su rastro y debido a un año con muchas, muchas lluvias, el agua vuelve a crecer! Hay partes del pueblo que salen en el vídeo a las que nosotros no pudimos acceder...
    Besazo enorme!